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Entre el recuerdo de algunos retos que le «sacaron lágrimas» y otros por los que «le agradece a la Virgencita», nuestro presidente ejecutivo Eduardo Izurieta compartió una conversación sincera con la redacción de Saludsa, a propósito de su presencia en el Top 100 de Líderes Empresariales Merco 2024.
Con un positivismo infeccioso (carcajadas incluidas), autoconfianza envidiable (que, extrañamente, no intimida, sino que inspira) y la clara premisa de ser el mejor en su campo, Eduardo Izurieta nos regaló unos minutos para contarnos qué se siente ser parte del Ranking Merco de los 100 líderes empresariales con mejor reputación en el país.
No es la primera vez que el CEO Eduardo Izurieta es nombrado en esta prestigiosa lista; pero, por supuesto, este logro sigue siendo para él un motivo de orgullo. «Creo que uno siempre siente un halago. Pero hay que estar muy conscientes de que este es un reconocimiento no solamente para mí, sino para la organización [...] Es una consecuencia del trabajo que hace el equipo de Saludsa, porque si el equipo no hiciera las cosas bien, basados en nuestros valores, sería imposible», expresó.
¿Y cuáles son esos valores? Izurieta reconoce cuatro que en la práctica ha identificado como aquellos valores que realmente movilizan a sus colaboradores hacia el crecimiento sostenido: el positivismo, la honestidad, la confianza, la resiliencia y la tenacidad.
Positivismo: erradicar la cultura de la queja
«Hay una cultura de la queja y de echarle la culpa a todo, en lugar de asumir la responsabilidad de la situación y actuar», observa Izurieta. Por eso, uno de los objetivos de Saludsa es eliminar a la queja y a las excusas de su léxico. «No nos gusta preguntarnos por qué nos pasa esto, sino cómo podemos enfrentar este obstáculo y superarlo», comenta el líder.
La honestidad que atraviesa a toda la organización va mucho más allá de su forma de hacer las cosas. Se relaciona con la claridad y el acceso a la información.
«La honestidad tiene que ver con hacer las cosas dentro de la ética para todos los stakeholders, empleados, clientes, etc. Además, somos una empresa transparente. Todos los empleados de la organización conocen nuestros resultados y somos transparentes también hacia afuera, con las cosas que nos falta mejorar», declara Izurieta.
Otro pilar del éxito de Saludsa es la responsabilidad que asumen todos quienes sostienen la empresa y esa responsabilidad se fundamenta en la confianza.
«Tenemos un sistema de trabajo híbrido, en el que cada uno decide cuándo viene a la empresa, básicamente. Y eso es confianza total en cada colaborador. A mí nunca me ha gustado que me estén pastoreando y yo no pastoreo a nadie. Confío en las personas», explica el CEO.
«Aquí no le tenemos miedo a la palabra fracaso», asegura Izurieta y ve como un valor a la capacidad de aprender del error. «Del éxito no se aprende nada; te aporta un poco al ego. Del fracaso se aprende todo», continúa.
Para Izurieta, su mayor orgullo es haber dado un salto cuántico con respecto a sus competidores. Ha estado en el cargo desde el 2007, casi veinte años, y durante ese tiempo ha tenido más de un fracaso (algo esperable para cualquier CEO de una compañía tan grande).
Izurieta recuerda, sobre todo, dos fracasos que lo golpearon: el primero fue un fracaso con un proyecto tecnológico, en el que se perdió mucho dinero, en un proyecto que nunca sirvió. «Pero fíjate que con ese fracaso aprendí un montón. Necesitaba ese fracaso porque luego rediseñamos la compañía, como es ahora, en la parte tecnológica. Tenemos un sistema diferente en Saludsa, de federaciones de tecnología. [...] Entonces, le agradezco a la Virgencita por ese fracaso», confiesa.
Otra gran caída se dio cuando surgió una ley en el 2016 que iba a tener como consecuencia la quiebra de toda la industria de la salud privada. «Tuve que tomar la decisión de salir del negocio corporativo con un impacto de 50 millones de dólares, lo cual era un tercio de la facturación que teníamos en ese entonces. [...] Fue de esas decisiones en las que uno llega a la casa y se mete a la ducha a llorar. Con eso aprendí que de todo sales», recuerda el CEO.
Para Izurieta, el futuro de la salud privada es prometedor. «Las tendencias mundiales, a futuro, van hacia una vida saludable. Eso es parte de nuestro propósito de empresa. Creo que hemos avanzado bastante. Y creo que hay muchos emprendimientos en distintas áreas que van hacia el bienestar», anota. Le emociona ver, también, que en el Ecuador están surgiendo nuevos hospitales, nuevas tecnologías (como la tecnología pet-scan) y nuevos retos.
¿Y qué hay del futuro de Saludsa? «Para Saludsa veo un futuro fantástico. Soy super optimista. Tenemos un equipo impresionante en la compañía; es lo que más destaco: gente brillante, comprometida, buena, trabajadora. Con este equipo somos capaces de enfrentar cualquier obstáculo. Estamos innovando muchísimo. Vitality se va consolidando más y vamos logrando que la gente cambie su estilo de vida. Estamos trabajando para exportar nuestro modelo a otros países y veo a una empresa que tiene clientes más sanos», afirma Izurieta.
¿Un consejo para quienes busquen seguir sus pasos?, le preguntamos. «Yo creo que si uno se pone como objetivo ser el mejor en algo, le va a ir bien en la vida. Y otro consejo: sean lanzados, porque yo he sido lanzado. Si yo no me hubiera lanzado (y no me hubiera caído un montón de veces), no estaría aquí. [..] Es que nada es tan definitivo; eso es lo rico de la vida. Eso es vivir», concluye.
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